Hospital General de Acapulco en el Quemado en pésimas condiciones

Hospital General de Acapulco en el Quemado en pésimas condiciones

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Pese a su imponente infraestructura exterior e interior de primer nivel y que en cuanto a espacio para la atención al paciente es significativamente mayor al anterior ubicado en Ruiz Cortines, el “nuevo” hospital de El Quemado continúa con las carencias de siempre, que redundan desde la falta medicamento, personal y hasta material para curaciones y de laboratorio.

A dichas irregularidades, se le suma la reciente “suspensión temporal” de José Salgado Benítez, quien se ha desempeñado como administrador del Hospital General de Acapulco, lo anterior por presuntos actos de corrupción plasmados en documentos que se divulgaron en redes sociales, que avocan la desaparición de medicamentos así como la compra de insumos para el hospital tal para el área de cocina hospitalaria como carne comprada a un alto costo.

En el “nuevo” hospital de El Quemado, donde se invirtieron 826 millones de pesos del Fondo de Desastres Naturales de los 44 mil millones del programa “Nuevo Guerrero  y que en diciembre próximo cumplirá un año de haber iniciado funciones. y que también fuera inaugurado por el presidente Enrique Peña Nieto el pasado 30 de enero presenta graves deficiencias en cuanto al servicio que ofrece a 322 mil 845 habitantes.

De acuerdo a denuncias anónimas de trabajadores del nosocomio de casi 20 mil metros cuadrados, el hospital no cuenta con el equipo indispensable para curaciones, al grado que los galenos tienen que buscar en servicio en servicio hospitalario materiales como gasas, isodine, alcohol.

Enfoque Informativo realizó un recorrido por el hospital ubicado en la carretera federal México-Acapulco, ubicado a 30 minutos de trayecto en automóvil desde el centro de la ciudad y hasta poco más de una hora de tiempo en servicio público con al menos dos transbordos y hasta tres si se viene de la zona poniente.

Durante el recorrido se apreció que en efecto tanto al exterior e interior, las instalaciones son mejores que el viejo edificio de Ruiz Cortines que desde 1972 y que durante 46 años brindó la atención a la población.

Sin embargo, en entrevista exclusiva, una doctora que para evitar represalias omitió dar su identidad denunció que las carencias del servicio que se daba en Ruiz Cortines continúan, al grado de que los médicos carecen del material más indispensable de curación como agujas, gasas, alcohol e isodine.

-Tienes que andar de servicio en servicio para pedir gasas y así, ir pidiendo prestado.

-¿O sea que lo más elemental no lo tienen?

-Lo que es Isodine, jabón, agujas, jeringas no hay.

-¿Y entonces como le están haciendo?; ¿reciclan?; ¿una por paciente?

-Nos dan material de acuerdo al número de pacientes, si tenemos a diez pacientes, son las diez jeringas que se nos da y con una se tiene que trabajar para cada paciente, comentó la galena vestida de bata blanca.

Comentó que las carencias de material están presentes en los tres turnos del día. Relató que si en determinada área hospitalaria se tiene un paciente que se esté medicado con una pastilla cada determinada hora, son las pastillas que se dan, “si le tocan tres pastillas cada ocho, doce o 24 horas son las tres pastillas que te dan, nada más, cuando antes se tenía medicamento de sobra, nos daban cajas completas; si en turno tienes tres pacientes medicados, son las pastillas que te dan, nada más”.

De igual forma, aseguró que por la falta de material, de tres cirugías que diariamente se tienen programadas por turno en los tres turnos laborales, solo una se lleva a cabo y que de seis quirófanos, solo dos funcionan.

Comentó que otro problema es la falta de enfermeras y médicos, “no hay personal como se debe, hay muchos comisionados sin hacer nada, faltan laboratoristas, químicos”.

Insistió en que hay 70 que no realizan labor alguna y que son aviadores.

A su vez, reveló que el nuevo hospital tiene que apoyarse del nosocomio Donato G. Alarcón y del anterior edificio para brindar servicios, como sucede en el área de laboratorios donde al carecer de reactivos, se tiene que acudir al hospital de Renacimiento por el material.

De igual forma, refirió que el nuevo nosocomio carece de una lavandería hospitalaria y que todas las prendas utilizadas por los pacientes, son llevadas a la lavandería del viejo edificio de Ruiz Cortines, “porque nunca se contempló una lavandería, no se construyó”.

Por otra parte, comentó que ante el cambio de hospital, varios doctores pidieron su cambio al horario de fin de semana de días sábado y domingo por la inseguridad que se vive en el área y denunció que a los alrededores del hospital se carece de alumbrado público y vigilancia, además de que representa un peligro cruzarse la calle ante la falta de señalamientos y el exceso de velocidad con el que conducen automovilistas.

Así mismo, refirió que el nosocomio carece de personal suficiente de limpieza, al grado que los médicos tienen que estar buscando a quien haga limpieza en sus determinadas áreas, siendo los médicos y usuarios del horario de fin de semana los más afectados.

La doctora explicó que otro problema constante son las fallas y atoramientos de los elevadores de los dos edificios del nosocomio, las cuales llegan a presentarse hasta tres veces por semana y que pese a ello, no se da solución ni mantenimiento a los mecanismos.

También refirió que el titular de la Secretaría de Salud, Carlos de la Peña Pintos no cumplió con la promesa de construir una cafetería para los galenos y que aunque el hospital cuenta con el área de alimentos para los colaboradores, la comida que se da es de mala calidad al grado de que trabajadores han sufrido enfermedades gastrointestinales.

Ante dichas anomalías, se le preguntó del porque el silencio de los médicos a lo que refirió “que la gran mayoría” son gente simpatizante al secretario de Salud y a la secretaria general de la Subsección 07, de la Sección 36, Mayanin Zúñiga Leyva, quien a su vez es cercana de la doctora Beatriz Vélez Núñez, secretaria general de la sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaria de Salud (SNTSA).

Pese a todas las carencias y problemáticas del nosocomio, la doctora de más de 20 años de servicio médico confió que con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, por la cual Acapulco será la sede Secretaria de Salud a nivel federal las cosas cambien y ello se vea reflejado en mayor personal médico, mayor material y mayor medicamento que al final del día, brindarán un servicio óptimo al paciente.

Tener a familiar en urgencias, un martirio

Otro punto que no cambió es el servicio de urgencias médicas, donde ante la falta de medicamento para los pacientes por parte del hospital, son los familiares de escasos recursos los que tienen que desembolsar dinero para la compra de medicinas, aunado de que la espera de información de los pacientes es bajo los rayos del sol durante el día y rayos de luna y sereno durante la noche.

Anteriormente, las banquetas de la avenida José Francisco Ruiz Massieu que daba la espalda al anterior hospital y donde era el acceso a urgencias se llenaban de sillas, sillones, y hasta colchonetas para dormir hoy en El Quemado, la situación es similar.

En recorrido por el área de urgencias del nuevo nosocomio, el cual colinda con el área de gineco-obstetricia se pudieron apreciar a unas 20 personas afuera del área de urgencias, sentados en la banqueta, unos en sillas y sillones, así como colchonetas guardadas para dormir bajo la luna y el sereno.

Sentada en la banqueta, acompañada de una muchacha con bebé en brazos, la señora Marta que no quiso revelar su apellido refirió que desde hace 15 días tiene internada a su hija de 17 años que padece un problema de la cabeza y que ante la falta de medicamento en el hospital, había tenido que buscar recursos para la compra de medicina.

La humilde ama del hogar de 42 años, habitante de la parte alta de Coyuca de Benítez, esposa de campesino y madre de siete hijos expuso que ha desembolsado 200 pesos para la compra de 10 cajas de Fenitoina Sódica el cual es utilizado para control de convulsiones, gasto que dijo que para una familia de escasos recursos como la suya, es alto y que se supone no debería de ser porque el hospital está obligado a brindar todo el medicamento necesario.

Relató que desde el nacimiento, su hija nació con un padecimiento cerebral y que hace 15 días sufrió un derrame, por el cual fue traída desde Coyuca hasta el nuevo hospital para su atención médica y que aunque el estado de la paciente es estable, cabría la posibilidad de que la trasladaran a la Ciudad de México por lo delicado del padecimiento.

A su vez reveló que por el traslado de Coyuca a Acapulco, la ambulancia le cobró una cuota de 500 pesos, recursos que insistió no cuenta y que se tuvo que conseguir, teniendo la incertidumbre de que si para el traslado a la Ciudad de México también habría un costo.

De igual manera, confió en que con la llegada del nuevo gobierno federal y la llegada de la Secretaría de Salud a Acapulco la atención y los beneficios a los que menos tienen, mejore

Lamentablemente, como el de la señora Marta y su hija, diariamente en el hospital de El Quemado hay decenas de casos de pacientes que tienen que sufrir disgustos y esperar para poder tener una atención adecuada por parte de los médicos, que al igual padecen de material insuficiente pata brindar la atención médica, mientras que en los anuncios de resultados a tres años de gobierno estatal, el nuevo hospital de El Quemado es una de las obras que más de anuncia y presume.

Cabe destacar que en reiteradas ocasiones, se intentó contactar al titular de Salud en la entidad para que fijara una postura sobre las carencias del nuevo nosocomio sin que atendiera el llamado.

Por Eduardo Salgado Sánchez, 01 Noviembre 2018

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