Segundo Informe de Adela: vicios privados, virtudes públicas

Segundo Informe de Adela: vicios privados, virtudes públicas

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Corolario

Después de lo acontecido en el Segundo Informe de la presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo nos queda la siguiente enseñanza: la política en Acapulco es un ring con lodo, donde los actores, los políticos que nos gobiernan, según sus propios señalamientos, son corruptos, se tiran inmundicia frente al ventilador, lavan su ropa sucia en el patio, hacen negocios para beneficio personal, familiar o de grupo. Siempre según ellos mismos: la corrupción somos todos. 

Una serie de señalamientos de vicios privados, virtudes públicas, mostradas a todo color y en sólo dos horas de transmisión sin censura. Digno material con el que la sociedad debería llevar a juicio a los involucrados, como lo propone Morena con los ex presidentes de la República.

Cosas de la nueva normalidad democrática. La vida política municipal, transmitida de manera virtual, como un reality show en la vecindad, el cochinero del quinto patio, que se vive desde hace tiempo, pero con zoom en los dos últimos años, en el Palacio del Parque Papagayo.

Acapulco en semáforo naranja

No es un día común. Por la parafernalia al rededor de la fecha, parafraseando a un clásico de la cultura mediática actual, nos atrevemos a citar su letanía: hoy no es Día del Informe es el Día de la Presidenta.


Así le recuerdan al transeúnte, cada 100 metros, los gallardetes colocados a lo largo y ancho de la única avenida que puede considerarse como tal en el puerto. Más explícitos casi una decena de anuncios panorámicos que te miran inquisitivos, te siguen hasta perder el ángulo visual, para de nuevo encontrarte con otra imagen, con otra y otra que invita en cada poste a la fiesta del Segundo Informe.

Varios millones de pesos, dos, según la Secretaría General del Ayuntamiento, en plástico, en mensajes multimedios y en una transmisión en vivo, que no rebasó los 600 viewers.

No es un domingo común. En un Zócalo semiabandonado, con jardineras deforestadas, con restaurantes abarrotados a los que las disposiciones y protocolos de sanidad para prevenir el Covid 19 les vale madre, una Catedral de puerta cerrada en donde sus ministros seleccionan a los fieles para ingresar al santo recinto.

Policías y militares rodean el viejo Palacio Municipal, donde dos horas después del medio día inicia el ritual del Segundo Informe de gobierno de la presidenta Adela Román Ocampo.

En la planta baja de un edificio a medio construir por el gobierno municipal que se fue, una de las administraciones más corruptas entre las ultimas cinco que han “administrado” Acapulco en los últimos 20 años, se realiza el ceremonial con no más de 100 asientos, la mayoría ocupados por funcionarios y el resto de invitados. Los primeros llevados ahí para aplaudir. Los segundos, también.

Estos últimos son lo que antes se denominaba fuerzas vivas y que en la práctica aún son lo mismo, que hacen lo mismo: negocio con la obra pública. Son los presidentes de asociaciones, colegios, empresarios, algunos diputados amigos del gobierno municipal.

Entre la selecta membresía de políticos invitados encontramos a Beatriz Mojica, Avelina López Rodríguez, Rosario Merlín, Yolotzin Domínguez, el irresponsable diputado de la honestidad responsable Zeferino Gómez, Eloy Cisneros, Marcial Rodríguez Saldaña, Celestino Cesáreo, entre otros. Y todos los secretarios y directores del gobierno municipal.

Algunos miembros de la cámara de la construcción, colegios, las tradicionales fuerzas vivas, que también aplaudían al PRI, al PRD y hoy golpean las palmas a Morena: business are business.


Román Ocampo, al centro del presidium, vestida en un conjunto color rosa, cabellos teñidos, sometida a exigente make up, está flanqueada por los representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo, Álvaro Burgos y Moisés Reyes, respectivamente.

Inicia la sesión de Cabildo con la ausencia “justificada” de dos regidores. No obstante, con 21 ediles presentes “se declara legal la sesión”, se oye la voz atiplada que arrastra las palabras del secretario general del Ayuntamiento, Ernesto Manzano.

Y comienza el desconcierto, las pugnas internas del partido gobernante en el municipio. El síndico Javier Solorio levanta la voz y pide que se le dé la participación al regidor Javier Morlet Macho.

La presidenta, en tono firme, diríase autoritario, responde que será el regidor Hugo Hernandez, cercano a sus posiciones, el que represente a la bancada de Morena.

El primero que sube al ring es el perredista Víctor Aguirre Alcaide y dice: “Soy testigo una vez más del segundo informe” (¡sic!) de este gobierno municipal al que califica de improvisado, de opacidad, corrupción, despilfarro; “lejos está del inicio de la 4T en Guerrero”. Y le dijo a Adela que el tiempo de su gobierno se terminó, sin resultados.

La presidenta con la espada desenvainada, olvidándose de los protocolos de la política, le respondió in situ: “El compañero Victor ya se está preparando para su campaña. ¡Le deseo éxito!”.

Luego vino el turno de la regidora zeferinista María Elbjorn Trani, quien dijo que este gobierno municipal traiciona los principios de su propio partido, de “no robar, no mentir”.

Elbjorn Trani habla de corrupción, nepotismo y 12 sesiones de Cabildo sin realizar, inadmisible el gasto para promover la imagen de la presidenta en campaña; desmintió el número de raciones alimentarias entregadas por el DIF durante la pandemia, dijo que son “35 mil raciones no 3 millones”. Concluye diciendo que en este gobierno no hubo transformación, hubo retroceso, desilusión y destrucción.

No hubo respuesta de Román Ocampo ni del secretario del Cabildo.
El joven regidor del difunto PRI, Jesús Herrera Pintos, que lo conocen como “el 15/30” porque sólo acude a cobrar sus más de 140 mil pesos, y a quien le hace falta un curso de lectura en voz alta, leyó un documento donde cuestionó tímidamente a la administración municipal.

Román Ocampo, de nuevo con la espada desenvainada en el ring no lo dejó pasar y soltó un leve sablazo que en un principio se sintió como un halago. Le dijo: “uno de nuestros más jóvenes regidores… tenía meses que no lo veía”. El chascarrillo, reclamo de la alcaldesa, salpimentó la retahíla discursiva del bebesaurio tricolor.

Luego el turno al oficialismo, el regidor de Morena Hugo Hernández, con el discurso más zalamero e indigno de un representante de izquierda. En ningún momento reivindicó la tradición histórica de la oposición y defendió a capa y espada al gobierno municipal, como hacía antes el PRI con sus gobiernos.

Sin sonrojo el morenista afirmó: “Siempre los informes de gobierno son ejercicios democráticos”. ¿Neta?, ¿siempre?.

Se escucha el primer aplauso para un regidor proveniente de funcionarios y adeptos al adelismo sentados frente al presídium. Hasta un ¡bravo! se escuchó en la sala.

“Somos leales con Morena, somos leales al pueblo de Acapulco”, concluyó con eco en la sala.

Y como un gesto de bondad, más que de convicción y derecho democrático, la presidenta autorizó que hablara el regidor Morlet Macho, aunque acotó: “Sea breve, porque no está en el programa”.

Cuando el regidor se dirigía al podíum, con voz de mando fue parado: “Le ruego sea usted un caballero, usted no puede hablar a nombre de Morena”. Así que no puede utilizar la tribuna, se entendió.

“La mayoría de Cabildo me lo pide”, gritó Morlet. Un grupo de regidores apoyó la moción. Se impuso la razón democrática y el edil tomó el micrófono desde su lugar.

“A nombre de los síndicos Javier Solorio Almazan y Leticia Castro Ortiz, así como los regidores Mayra Reyna Reséndiz, Liliana Quijano Buitrón y Azucena Uribe Ramos, que siendo 6 ediles que forman mayoría en la fracción de Morena, y votaron para que un servidor fijara postura a nombre de la fracción ante este Segundo Informe de gobierno, pero que con argucias legaloides, nos quitaron ese derecho, declaramos que: la persona que fijará la postura a nombre de nuestra fracción, no nos representa y carece de la legitimidad necesaria para hablar a nombre de nuestro partido, y lo que declarará será a nombre de una minoría sometida por el poder de quien ejerce el cargo de Presidente Municipal de Acapulco”, inició con voz temblorosa Morlet Macho.

Denunció que el informe había sido entregado a destiempo y que es una práctica recurrente y sistemática, “estamos hablando de una estrategia de gobierno que tiene el claro propósito de desinformar y mantener divido al cuerpo edilicio, para imponer un sólo criterio, una sola visión, un sólo interés”.

Denunció que en la comuna hay dos tipos de ediles “los orgánicos son recompensados y los inorgánicos son denostados. Nosotros los 6 ediles inorgánicos, que somos mayoría en nuestra fracción sostenemos y declaramos: Que esta Administración Municipal, durante estos dos años de gestión se ha caracterizado por presentar resultados mediocres, que no están reflejados en el optimismo expresado en el documento que hoy se presenta como Segundo Informe de Gobierno”.

Aseguró que la realidad no se puede ocultar “con eventos fastuosos y documentos triunfalistas, está a la vista de todos en todo momento en cualquier espacio de esta ciudad: calles destruidas, colonias sin agua, drenaje que emana de miles de alcantarillas, basura que se acumula en las esquinas, desorden urbano por doquier y un sinfín de evidentes muestras de una administración: que eso sí, trabaja mucho, pero hace poco”.

En nombre de los regidores inorgánicos, gramscianamente como se auto consideraron, dijo: “Nos enfrentamos entonces con un presidente que no quiere escuchar, que no quiere aprender, y peor aún, no puede aprender porque no reconoce que necesita aprender”.

Dijo que el poder ha estimulado la soberbia en la alcaldesa, “por consiguiente, segura de sí misma, nunca encontrará en su persona las causas de su fracaso. Siempre encontrará las causas de sus deficiencias afuera y abajo, cuando es claro que están adentro. Por eso culpa a todos de sus errores, más de 50 cambios en su gabinete, un cabildo dividido, y hasta su propia fracción fragmentada lo confirman”.

Ante un gobierno que se derrumba, dijo, “observamos que esta administración que encabeza la señora Román Ocampo se ha apartado de esas premisas fundamentales (no robar, no mentir, no traicionar), que nos deberían distinguir de gobiernos del pasado y por los cuales los acapulqueños votaron masivamente el 1 de julio del 2018”.

No basta decir “yo estoy con Andrés Manuel López Obrador” para ser parte de la cuarta transformación”, expresó, porque en esta administración municipal se miente, se traiciona y se roba sistemáticamente, y como consecuencia de ello, la decadencia de Acapulco se acelera”.

Se escucharon tímidos aplausos en la sala y entre los regidores.

La presidenta Adela Román Ocampo le espeta al vocero de los regidores morenistas inorgánicos un revelador argumento de las prácticas de la política acapulqueña: “Debimos haber arreglado en privado nuestras diferencias. Me estás exigiendo obras para tu constructora”.

Después del affaire, los opositores abandonan la sesión de Cabildo, antes de que la presidenta leyera su informe.


Antes de que concluyera el acto, conforme se fueron levantando los invitados, las sillas vacías fueron ocupados por diligentes funcionarios de remplazo.

Así las cosas en el gobierno de la 4T en Acapulco. Al menos ahora nos enteramos de viva voz de los tejes y manejes de la política y los políticos de la izquierda acapulqueña. En el pasado, ante la corrupción sólo había silencio.

Por Misale Habana de los Santos, 13 Septiembre 2020

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