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El Gobierno entró a la montaña a destruirnos la amapola, pero no nos trae ni despensas: Comisarios

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Comisarios informan que en menos de dos meses militares erradicaron 500 hectáreas de siembra en la zona de influencia de la Policía Comunitaria de Tlacotepec. Autoridades de 11 comunidades demandan al Senado un proyecto de impacto para la región para sembrar plantas frutales en mil hectáreas. Ofrecen reducir el 75 por ciento de la producción de la planta ilegal.

Leonardo Bravo, Guerrero, 2 abril.- Comisarios de Leonardo Bravo (Chichihualco) y Eduardo Neri (Zumpango) denunciaron que en menos dedos meses el Ejército mexicano les destruyó500 hectáreas de siembra de amapola, en medio de una crisis que devaluó el precio por kilogramo de la goma de opio de 8 a 4 mil pesos, y que los tiene en total abandono frente a la pobreza en esas comunidades.

El comisario de Filo de Caballos, Ruperto Pacheco Vega denunció que los militares “destruyeron todo, entraban a destruir, venían de fuera, donde no podían entrar venía el helicóptero y se asentaba, dejaba al gobierno (Ejército) y destruían, así es que todo lo que se sembró se fue para abajo”.

El comisario de Filo de Caballos, Ruperto Pacheco Vega denunció que los militares “destruyeron todo, entraban a destruir”. Foto: Archivo, Cuartoscuro

En una conferencia de prensa en la comisaría de Filo de Caballos donde participaron al menos 11 comisarios de Leonardo Bravo y Eduardo Neri, éstos informaron que de febrero a la fecha el Ejército destruyó de “500 a 800 hectáreas de amapola” que es ilegal, en una zona que desde noviembre se encuentra en conflicto por el control del corredor Tlacotepec-Xochipala controlada por la Policía Comunitaria de Heliodoro Castillo.

“Exigimos el apoyo para toda nuestra ciudadanía, estamos en total abandono, ya nos destruyeron todos los plantíos de amapola donde había la economía para el sustento de nuestra familias, ¿pero qué está haciendo (el Gobierno) a cambio?, no nos trae nada, no trae proyectos ni despensas cuando menos. ¿Entonces qué va a hacer el gobierno, por qué se preocupa en destruir lo poco que había para solventar a nuestras familias?, no está haciendo nada, así que por ese lado no queremos militares en esta área, una porque vienen a jodernos y otra porque ya está tranquilo aquí”, expuso el nuevo comisario de Filo de Caballos que tomó posesión en enero.

DEMANDAN APOYOS

Hace un año el periódico El Sur informó la crisis que provocó el bajo precio de la goma de opio en el estado de Guerrero, donde productores adelantaron el recrudecimiento de la inseguridad que se venía si el gobierno no tomaba medidas, y exigieron la entrada de proyectos de producción para subsistir en sus comunidades.

En febrero de 2018 el precio por kilogramo de goma de opio era de 8 mil pesos, hoy está en 4 mil y la poca planta que tenían para producirla, “el gobierno ya la combatió, ahorita no hay ni semilla, todo está destruido, está en cero”, informó Ruperto Pacheco.

Los comisarios de Puentecillas, Torre Camotla, El Ranchito, Campo de Aviación, Polixtepec, Filo de Caballos, Corralitos, La Escalera, Los Morros del municipio de Leonardo Bravo y de Tres Cruces y Mirabal, municipio de Eduardo Neri, se unieron para pedirle al Senado un proyecto de impacto para la región, para sembrar plantas frutales en mil hectáreas y contrarrestar la crisis económica.

“Estamos pidiendo que nos den el apoyo complementado, todo completo, el equipo, la planta, el empleo temporal, que nos apoyen mientras se llega el tiempo de la producción de esta planta porque de otro modo aquí no tenemos ni para comer”, exclamó el comisario de Filo de Caballos.

Los comisarios creen que esta crisis del opio el Gobierno la debería de aprovechar para terminar con los sembradíos de la adormidera. Foto: Cuartoscuro

En el documento que entregaron al Senado de la República piden árboles de aguacate, durazno, pera, tejocote, limón y nogal para dejar de sembrar la amapola.

Los comisarios creen que esta crisis del opio el Gobierno la debería de aprovechar para terminar con los sembradíos de la adormidera, “con ese apoyo es más que suficiente, con eso dejamos de sembrar la amapola, ya para qué vamos a querer andar arriesgando, arriesgamos que el gobierno venga y nos destruya los plantíos, arriesgamos que el gobierno nos meta a la cárcel, si nos llevan de dónde vamos agarrar dinero para pagar un licenciado y salir, allá nos vamos a morir en la cárcel, así es que esa es la alternativa y vemos que sí es viable, ese proyecto de impacto que nos lo aprueben y nosotros también nos comprometemos a reducir el 75 por ciento de la producción de amapola”, ofreció Pacheco.

Aparte de los proyectos de impacto los comisarios exigieron al presidente Andrés Manuel López Obrador despensas, viviendas, empleo temporal, ampliación de la energía eléctrica, pavimentación de calles, rehabilitación de caminos saca cosecha, drenaje, maestros y médicos para el hospital comunitario de Filo de Caballos.

“Exigimos al Gobierno que nos traiga un apoyo productivo, que no nomás se encargue de jodernos, ¿qué vamos hacer?, el gobierno quiere que vayamos a tomar como pobladores las casetas y cobremos allá para que coman aquí nuestras familias, si eso quiere el gobierno eso vamos hacer. No todo el tiempo vamos a poder detener al pueblo, están desesperados”, advirtió el comisario Ruperto Pacheco.

LA MINA DE OPIO

Hace tres décadas la siembra y producción de amapola era un negocio redituable, un kilo de goma de opio se compraba en 45 millones pesos (hoy 45 mil pesos tras la devaluación de 1993 que le quitó 3 ceros a la moneda) y en la “sierra dejaba mucho dinero” según relató Roberto Donjuan Leyva, el segundo comisario de Campo de Aviación.

Cuando se hizo la organización de Filo Mayor con Severo Oyorzabal Díaz, “al gobierno nomás le pedías el abono, el gobierno lo mandaba y la gente lo invertía en la amapola, en los años 90 cuando el gramo de opio estaba en 40 a 45 mil pesos (también antes de la devaluación)”.

Ahora “los que tenemos hijos fuera del estado de Guerrero que están trabajando son los que nos están haciendo fuertes mandándonos dinero, para que nosotros la vayamos pasando”, mencionó Donjuan.

“Ahorita estamos viviendo que de un pollito, pues mátalo pues, si ya no alcanza la economía vas a tener que agarrar de donde tienes porque si robas el gobierno te busca, si eres ratero pero robas poquito el gobierno te busca, pero si eres compatible con ellos y eres ratero grande y compartes con ellos, pues si eres de cuello blanco ellos mismos te protegen”.

Cuando el kilo de opio estaba en 45 mil pesos la “gente de la sierra no le pedía nada al gobierno, jamás se le pidieron proyectos productivos, porque la amapola era la fuente de vida, y ahora pues ya es demasiado tarde y el gobierno quedó impuesto que la sierra se mantiene sola y esa es una mentira”, reclamó este viejo productor de amapola.

Actualmente el precio del kilo de amapola está en 4 mil pesos, en la sierra algunos productores siguen sembrando para poder ganar algo, aunque “ya no es como antes” menciona Marcelo López, Segundo comisario de Filo de Caballos.

“Para sembrar una hectárea se necesita una tonelada de abono (que cuesta 5 mil pesos), 50 peones que cobran 250 pesos que son los que ayudan a sembrar, y las vitaminas que tienen un costo de mil pesos”.

Una hectárea puede dar 10 kilos de goma de opio que en el 2017 estaba entre 18 y 20 mil pesos, “hoy nos lo compran a 4 mil pesos, ya no es redituable, pero tampoco hay mucho que trabajar en la sierra”, advirtió Marcelo.

Por Lenin Ocampo Torres

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