Colectivo y autoridades concluyen jornada de búsqueda en Tlapa; hallan restos de...

Colectivo y autoridades concluyen jornada de búsqueda en Tlapa; hallan restos de 2 personas

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Familiares de desaparecidos participaron en la brigada de búsqueda. Foto: Carmen González, El Sur

Agentes de la Fiscalía del estado obstaculizan las labores de la Brigada de Búsqueda Luciérnaga: Luz de Esperanza. Una perito destruye un cráneo y mezcla huesos en una bolsa de papel. Mientras un policía ministerial pide a un abogado de Tlachinollan y a familiares que se vayan de las excavaciones y que no tomen fotos.

Tlapa, Guerrero, 21 de diciembre (ElSur).- La jornada en busca de desaparecidos de la Brigada de Búsqueda Luciérnaga: Luz de Esperanza y las autoridades, cerró con el hallazgo de restos óseos de dos personas, una en el paraje de Los Tres Postes, en la colonia Nueva Esperanza, y otra en la colonia Contlalco en la periferia de la ciudad de Tlapa.

La brigada de búsqueda llegó el miércoles 18 y concluyó este viernes 20 de diciembre, participaron familiares de desaparecidos e integrantes de las comisiones Nacional y Estatal de Búsqueda, peritos y policías ministeriales de la Fiscalía General del Estado, de la Policía Federal y del Ejército, encargados de la seguridad en las zonas de búsqueda.

La brigada coordinada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, para acompañar a familias víctimas de desaparición forzada inició desde temprana hora los tres días para buscar en cerros, barrancas y parajes, señalados con posibles entierros, sea porque ya han encontrado cuerpos o por información recabada.

El primer día, el miércoles, iniciaron en los Tres Postes en la colonia Nueva Esperanza, entre San Isidro y el Ahuaje, en la carretera Tlapa-Metlatónoc, sin encontrar nada. Ahí los buscadores se apoyaron con una máquina retroexcavadora, perros y drones.

El jueves siguieron en los Tres Postes y como a las 2 de la tarde a 6 o 7 metros en línea recta de donde fue encontrado el cuerpo del luchador social del Frente Popular de la Montaña, Arnulfo Cerón Soriano, se localizó otro cuerpo, a unos 3 metros de profundidad, además del par de sandalias que el activista llevaba el día que desapareció.

Peritos levantaron el cuerpo para ser trasladado a Chilpancingo para los estudios correspondientes.

Ese día otro grupo acudió a Cuatipan, municipio de Atlamajalcingo del Monte, donde recorrió cerros y barrancas sin hallazgos.

Este viernes en la parte alta de un cerro al este de la colonia Contlalco de la periferia de Tlapa, los familiares de víctimas encontraron una fosa clandestina con restos óseos: un cráneo y otros huesos, alrededor de las 9 de la mañana.

Peritos de la Fiscalía General del Estado llegaron a las 12 del día para las diligencias, y más tarde acudió una retroexcavadora para descartar que hubiera más cuerpos. Unos metros abajo en febrero se encontró otro cuerpo en otra fosa.

Luego de esta diligencia los participantes de la búsqueda se trasladaron a la comunidad de Torrentlán de Tlapa, al oeste de la cabecera municipal, donde exploraron una barranca que baja de la comunidad de Tenango Tepexi, que fue el último punto por explorar donde no se encontró nada.

OBSTACULIZAN LA BRIGADA

La Brigada de Búsqueda Luciérnaga este viernes inició actividades a las 7:00 de la mañana en la colonia Contlalco. Como a las 9:00 de la mañana excavaron con picos y palas en la parte alta de un cerro, en un terreno con tierra suelta. En una de las paladas de tierra salieron huesos.

Con más calma fueron removiendo la tierra, entre la que se mezclaban huesos hasta llegar donde había más. Ahí extrajeron una bola envuelta con varias capas de telas, cintas y rematada con un plástico para embalaje de cajas, que adentro tenía un cráneo.

Los integrantes de la brigada dejaron ahí su trabajo e informaron a la Fiscalía, para que los peritos acudieran al lugar a realizar su trabajo, quienes llegaron cerca de las 11:00 del día acompañados de policías ministeriales.

Los agentes acordonaron el área con cinta amarilla. Un perito de nombre Irvin se metió a la fosa aventó los huesos con la mano sobre una especie de tapete que pusieron en el suelo, luego metió la pala y aventó la tierra.

Una mujer perito metió los huesos en una bolsa de papel, uno tras otro y le jaló los plásticos al cráneo que terminó destrozado sobre su tapete. En menos de una hora ya tenían embolsados todos los restos.

Cuando estaban haciendo esto, un policía ministerial le pidió a un abogado de Tlachinollan y familiares que se salieran para que les dejaran hacer su trabajo y no tomaran fotos, lo mismo le dijo a un policía federal, por lo que inició una discrepancia.

El policía federal le dijo que él toma fotos porque es parte de su trabajo y que ni el abogado ni algún integrante de la brigada de búsqueda tenían por qué irse o salirse, porque ellos estaban verificando y no entorpecían el trabajo, al contrario, eran los que habían generado que se hicieran estas actividades especiales desde el Gobierno federal.

La respuesta no le gustó al ministerial y siguió diciendo que salieran, por lo que le dijeron que era un trabajo de la Comisión Nacional de Búsqueda donde ellos sólo eran coadyuvantes, y nadie salió del lugar.

Minutos después llegó el otro grupo de búsqueda y con más cuidado buscaron y decidieron que para descartar mejor fuera la retroexcavadora que podía entrar al lugar bordeando el cerro por una brecha abierta para la lotificación del lugar, donde en la parte alta están algunas viviendas construidas pero deshabitadas.

Una mujer de la Policía Federal se le acercó a la mujer perito de la Fiscalía para preguntarle cuántos huesos y cuáles fueron los que habían encontrado y ésta le dijo que no sabía, que sólo los había guardado. Ya estaban en la cajuela del vehículo que llevaban.

Luego de meter la máquina no se encontró nada más, pero se dispersaron olores.

SE SUMAN MÁS FAMILIARES

En el lugar permaneció sentado un adulto mayor que veía lo que se hacía y finalmente de entre su morral mostró una hoja con dos fotografías de dos hombres a un familiar integrante de la brigada, le dijo que eran su hijo y su ayudante desaparecidos desde el 2017, luego de que salieron de la comunidad nahua de Xalatzala a ver un trabajo de herrería que le ofrecieron en Tlapa.

Fue atendido por el abogado de Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra, quien le tomó datos y le dijo que se acercara a su oficina para ver si había denuncia y ver cómo se retomaría el caso.

El hombre dijo que quiere saber dónde está su hijo y que había dejado de buscarlo porque las autoridades no le hicieron caso en Tlapa, y que le pedían dinero que no tiene.

Se sumó a la búsqueda y se fue al otro lugar cerca de la comunidad de Torrentlán.

Por Carmen González Benicio

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