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Algunas líneas de investigación generan “incomodidad”, dice Astudillo y reitera hipótesis sobre ejecutados en Tixtla

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Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero. Foto: José Luis de la Cruz

CHILPANCINGO, Gro.- Familiares y amigos de Edwin Geovany Guzmán Martínez, el adolescente de 17 años que fue privado de su libertad por un grupo armado junto con ocho trabajadores de una agencia subcontratada por la empresa Coca Cola para vender sus productos en Tixtla y posteriormente encontrados asesinados, condenaron el hecho de que el gobierno de Héctor Astudillo Flores criminalice a las víctimas, sin presentar más pruebas que su dicho.

En respuesta, el mandatario reiteró que los nueve hombres ejecutados este sábado 5, se dedicaban a “vender productos de consumo básico de procedencia ilícita”.

 

“Son líneas de investigación que en ocasiones se dan y yo lamento mucho que generen incomodidad (a las familias de las víctimas)”, expresó Astudillo esta mañana durante un acto público realizado en la sede del Ejecutivo al sur de esta capital.

También, Astudillo dijo que tienen identificado al grupo criminal que realizó este crimen, sin señalarlo específicamente y solo se limitó a decir que se encuentran ubicados “cerca de Tixtla”.

Gobierno de Astudillo criminaliza a los 9 trabajadores ejecutados; vendían productos “de procedencia ilícita”, acusa

Esta franja de la entidad es disputada por el grupo de Los Ardillos, que dirigen los hermanos del candidato a diputado local de la coalición PRD, MC y Acción Nacional, Bernardo Ortega Jiménez, y la banda de Los Jefes, que lidera Zenén El Chaparro Nava Sánchez, indican reportes oficiales.

Familiares exigen respeto y justicia

El funeral del joven originario de esta capital, se realizó ayer en medio de la indignación que recorrió las principales calles de Chilpancingo donde decenas de hombres cargaron el féretro blanco desde el populoso barrio de San Mateo hasta el panteón central donde Guzmán Martínez fue sepultado al sonido del flautín y el tambor, así como el golpe seco del chirrión de Los Tlacololeros, danza representativa del ciclo agrícola en la región Centro de la entidad.

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Ahí, familiares y amigos exigieron al mandatario estatal justicia, así como respeto para las víctimas y que presente pruebas de los señalamientos que hasta el momento son solo dichos.

Ello debido a que este fin de semana, el gobierno de Astudillo emitió un comunicado oficial donde justificó la privación ilegal de la libertad y posterior ejecución de un empresario y ocho trabajadores de una agencia distribuidora de refrescos de la empresa Coca Cola en Tixtla, argumentando que las víctimas, entre ellos un menor de edad, se dedicaban a comercializar productos de consumo básico “de procedencia ilícita”.

Al respecto, el padre del menor sostiene que no tiene esperanza que las autoridades estatales esclarezcan el crimen de su hijo y el resto de los trabajadores porque “el gobierno no hace nada” para frenar la ola de impunidad y violencia que se vive en Guerrero.

El 24 de abril, Edwin Geovany entró a trabajar a la agencia denominada El Güero, un pequeño negocio propiedad de Andrés Nava Romero y subcontratado por la empresa Coca Cola para distribuir productos de la refresquera en el poblado de Tixtla y sus alrededores donde la violencia y los constantes saqueos de sus unidades, ha provocado que la trasnacional se retire de esta zona controlada por el narco.

El joven danzante de Los Tlacololeros y que también se dedicaba a participar en fiestas de quinceañeras como chambelán, ganaba 200 pesos diarios por un jornal de 16 horas como repartidor de refrescos en Tixtla, narraron sus familiares.

El jueves 3, Edwin salió temprano de su casa ubicada en el barrio de San Mateo para trabajar en Tixtla, pero ya no regresó.

Sus padres lo buscaron al siguiente día en la planta de la empresa Coca Cola de Chilpancingo, donde les informaron que familiares de otro trabajador desaparecido habían informado que el propietario de la empresa subrogada a Andrés Nava y cinco de sus empleados, habían sido levantados la tarde de ese jueves por un grupo armado en el punto conocido como El Triángulo, sobre la carretera federal Tixtla-Chilapa.

El viernes 4, familiares de los trabajadores presentaron una denuncia ante autoridades ministeriales y fue cuando se conoció que eran 11 las personas desaparecidas un día anterior en Tixtla.

La trágica espera culminó el sábado 5, cuando autoridades fueron alertadas de que habían encontrado a nueve personas asesinadas al interior de la batea de una camioneta de redilas que dejaron abandonada sobre el libramiento Chilpancingo-Tixtla y más tarde se confirmó que se trataba de Edwin Geovany, el dueño del pequeño negocio y ocho trabajadores más.

Por EZEQUIEL FLORES CONTRERAS, 0

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