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A nombre de El Chapo, hubo sobornos al Ejército, PGR, Interpol y policía capitalina: “El Rey” Zambada

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Joaquín Guzmán Loera durante su jucio en NY. Foto: AP / Elizabeth Williams

NUEVA YORK.- Durante la celebración de la tercera audiencia formal del juicio contra el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, Jesús Zambada García, El Rey, uno de los principales lugartenientes del Cártel de Sinaloa, expuso a detalle los supuestos sobornos de la agrupación criminal al Ejército, la Procuraduría General de la República (PGR), las policías Federal, Judicial y estatales de México, e incluso la Interpol.

El Rey, hermano menor de Ismael El Mayo Zambada García, volvió a subir este jueves al estrado de la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, para explicar cómo, mediante sobornos a nombre de El Chapo y del Cártel de Sinaloa, mantenía bajo su mando la plaza de la Ciudad de México para el trasiego de drogas.

“Mi responsabilidad como jefe de la plaza de la Ciudad de México era controlar a las autoridades gubernamentales a través de sobornos a los altos mandos del Ejército y de la Policía para que dieran protección y seguridad a los cargamentos de droga y actividades del narcotráfico del Cártel de Sinaloa”, comenzó diciendo durante su segunda aparición en el juicio contra Guzmán Loera.

Relajado y hasta con muecas de descaro, que acompañaba con movimientos de sus manos, en respuesta a las preguntas de una de las fiscales del Departamento de Justicia del gobierno de Estados Unidos, Zambada García relató la forma en la que según él llevaba a cabo las actividades de narco-corrupción en y desde la capital mexicana.

El exlugarteniente del Cártel de Sinaloa –capturado el 20 de octubre de 2008 por las autoridades mexicanas en la Ciudad de México y extraditado a Estados Unidos en abril de 2012, donde fue procesado por narcotráfico y organización delictiva, y está a la espera de su sentencia–, ni por la mirada fija y helada que le sostenía El Chapo Guzmán se contuvo de dar su versión sobre aspectos de la narco-corrupción.

“Una actividad que era corromper a las autoridades en la Ciudad de México la hacía a través de amigos de mucha confianza, de abogados y de profesionistas”, seguía relatando El Rey, vestido con el overol azul y la camiseta naranja, uniforme oficial de los presos en Estados Unidos, y calzado con tenis azules sin agujetas.

Ante las revelaciones que a cuenta-gotas hacía el narcotraficante por el ritmo del interrogatorio, la fiscal federal le preguntó si alguna vez hizo un pago para sobornar a alguien a nombre de El Chapo.

“Así es”, contestó tranquilo y con mucha seguridad el hermano de El Mayo Zambada, a quien –en el juicio que conduce el juez federal Brian Cogan– la defensa de Guzmán Loera acusa de ser el verdadero y auténtico capo de capos y jefe del Cártel de Sinaloa.

“A nombre de El Chapo Guzmán entregué dinero a autoridades militares, a grupos de operaciones especiales y en una ocasión a un militar”, dijo el hermano menor de El Mayo, que incursionó en el negocio del trasiego de drogas en 1987 y concluyó el día de su captura.

–¿A qué general? –machacó la fiscal.

–Al general Toledano.

–¿En qué época?

–Aproximadamente en 2004 para un trabajo en la plaza de Guerrero. Se los llevé a Chilpancingo.

La fiscalía, que durante dos audiencias ha interrogado a Jesús Zambada García y continuará el próximo lunes 19, al reanudarse el juicio, deseaba que su testigo dijera más cosas para incriminar a Guzmán Loera ante los 18 integrantes del jurado que posteriormente determinarán el destino judicial del capo sinaloense.

“A nombre del Chapo entregué al general 100 mil dólares, de parte de él, que me pidió saludara al general de parte de él y que le diera un abrazo, también de su parte”, abundó El Rey Zambada.

El 17 de agosto de 2004, el general Gilberto Toledano Sánchez asumió el puesto de comandante de la 35 Zona Militar con sede en Chilpancingo, la ciudad capital guerrerense.

El Rey Zambada acotó que con el pago al general se autorizara una actividad de narcotráfico para El Chapo Guzmán.

Toledano Sánchez, general de División Diplomado del Estado Mayor, posteriormente ya en retiro, el 10 de abril de 2011, fue nombrado por el entonces gobernador de Morelos, Marco Adame, secretario de Seguridad Pública de la entidad.

“Para importar un cargamento de cocaína de Colombia por Guerrero, yo platiqué de esto con mi hermano ‘El Mayo’ y con ‘El Chapo’ Guzmán, quien me dijo: ‘(el general) es amigo mío y dale eso (los 100 mil dólares), que se los mando regalar’. Que le mandaba un abrazo y que le avisara que yo iba a trabajar en ese estado”, subrayó.

Entre las autoridades compradas entre 2001 y 2008, cuando Jesús Zambada García controlaba para el Cártel de Sinaloa la plaza de la Ciudad de México, El Rey, que por sus declaraciones contra Guzmán Loera busca no ser sentenciado a cadena perpetua, dio la lista de funcionarios, pero sin revelar sus identidades, aunque sí el nombre clave con el cual los conocían los narcotraficantes.

“Pagaba al comandante de la PGR, ‘El Yankee’, al comandante de la Policía Federal de Caminos, al comandante de la Policía del Distrito (Federal) y al de la Interpol también”, afirmó Zambada García.

El Chapo, quien en esta ocasión fue presentado ante el juez Cogan vestido con traje azul, camisa blanca, corbata azul y zapatos café, miraba fijamente a su exsocio y amigo, ahora enemigo, al momento que éste exponía el cuadro de narco-corrupción.

“En la Ciudad de México gastaba en sobornos 300 mil dólares al mes, más o menos”, contó El Rey, quien también admitió ante el jurado que había funcionarios y policías mexicanos que no aceptaban el soborno.

–¿A qué funcionario de más alto nivel en el gobierno federal hacía pagos por soborno? –preguntó la fiscal.

–Se pagaba un millón de dólares al director (sic) de la PGR, al licenciado; otros 500 mil dólares a un general. A las autoridades de más alto nivel, mi hermano Mayo Zambada y Chapo se encargaban de los pagos. Lo hacían a través de abogados, pero yo llevaba el dinero de ellos muchas veces –respondió a la fiscal el testigo.

En el desarrollo de la tercera audiencia en la Corte federal en Brooklyn, a Guzmán Loera no se le vio tan nervioso como en la anterior. Ya no se cruzó los brazos, no se tocó la barbilla, tampoco golpeó el piso alfombrado con el tacón de sus zapatos, ni volteó a ver tantas veces a su esposa Emma Coronel, quien se encontraba en la sala, sentada en la banca reservada para el equipo de la defensa.

La joven mujer de El Chapo Guzmán se presentó nuevamente vestida de pantalón negro, zapatos negros con tacón de aguja, blusa blanca, saco negro de pana con un botón dorado al frente y abrigo negro, debido al frío invernal que azota a Nueva York.

Mientras El Rey Zambada contaba detalles de las violentas y sangrientas guerras que libró la Federación de narcotraficantes sinaloenses –luego agrupados en el Cártel de Sinaloa– contra organizaciones rivales como los cárteles de los Arellano Félix, los Beltrán Leyva, Los Zetas y el de Juárez, afuera Nueva York se cubría de blanco por tormenta invernal, que dejó una acumulación de aproximadamente 10 centímetros de nieve.

La sesión de este jueves en el juicio contra Guzmán Loera se dedicó en su totalidad al interrogatorio a El Rey por parte del Departamento de Justicia, que lo seguirá haciendo el próximo lunes 19. Falta que el testigo del gobierno de Estados Unidos sea interrogado por la defensa de El Chapo.

A la tercera audiencia, la prensa nuevamente tuvo que llegar varias horas antes de que se iniciara para poder ingresar a la sala, aunque fue menor el número de reporteros, quienes con sus despachos relatan los detalles y acontecimientos ocurridos en el juicio donde pululan las teorías de conspiración, intrigas, relatos de traiciones, asesinatos y corrupción, enmarcado a su vez por el morbo que genera entre la gente la simple mención del nombre Joaquín Guzmán Loera y el apodo El Chapo, el narco de narcos, como busca cimentarlo el gobierno de Estados Unidos.

Por J. JESÚS ESQUIVEL ,

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