Rechazan dentro y fuera de EU amenaza de nuevos aranceles

Rechazan dentro y fuera de EU amenaza de nuevos aranceles

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Donald Trump en la Casa Blanca. Foto: AP / Evan Vucci

Líderes del Congreso, cámaras empresariales y gobiernos alrededor del mundo advirtieron por un renovado riesgo de guerra comercial y estimaron un uso inapropiado de las facultades presidenciales.

Líderes de Congreso de Estados Unidos, dirigentes de cámaras empresariales y los gobiernos de China, Canadá y la Unión Europea se opusieron a la determinación del gobierno del presidente Donald Trump de iniciar una investigación para determinar si las importaciones de automóviles y otros productos automotrices afectan a la seguridad nacional.

Kevin Brady, presidente republicano del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, externó que “está muy preocupado por el uso de la Sección 232 en la investigación para aumentar los aranceles sobre automóviles, camiones y repuestos”, según un comunicado de su oficina.

“Estos productos son un gran sector de nuestra economía y la acción tarifaria tendría serias implicaciones para los consumidores estadounidenses”, comentó.

Brady cree que los socios comerciales de Estados Unidos deben volver a evaluar el statu quo: sus aranceles altos impuestos a los bienes y servicios perjudican a los consumidores y a la economía global.

A su vez, el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch, dijo que esta nueva investigación del Departamento de Comercio “está profundamente equivocada”.

“Para la mayoría de los estadounidenses, los automóviles son la segunda compra más grande que hacen, después de sus hogares. Gravar los autos, camiones y autopartes que llegan al país afectaría directamente a las familias estadounidenses que necesitan un vehículo confiable, ya sea que elijan una marca nacional o extranjera”, criticó.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, indicó que China se opone a “abusar de la cláusula sobre seguridad nacional, porque tal abuso podría sabotear el régimen comercial multilateral e interrumpir el orden comercial internacional normal”.

Es “inconcebible” que Canadá represente una amenaza para la seguridad de EU, rechazó Adam Austen, portavoz de la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, en un correo electrónico.

La comisaria de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmström, dijo que el bloque estaba preocupado por la medida. “Por lo que podemos ver, esto es algo que estaría en contra de las reglas de la OMC”, agregó. En tanto, empresarios de EU también expresaron su oposición a la medida comercial pretendida por el gobierno de ese país y advirtieron que “sería un golpe asombroso para la industria que pretende proteger (Donald Trump) y que amenazaría con encender una guerra comercial global”.

El presidente y gerente general de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas J. Donohue, acusó: “Esto (la investigación) no se trata de seguridad nacional. La administración ya ha señalado que su verdadero objetivo es aprovechar esta amenaza arancelaria en las negociaciones comerciales con México, Canadá, Japón, la Unión Europea y Corea del Sur”.

“Ni ellos ni estas importaciones ponen en peligro nuestra seguridad nacional de ninguna manera”, sostuvo.

A través de un comunicado, el líder de la US Chamber dijo que los principales importadores de vehículos, a los que llamó “aliados” proporcionan casi todas las importaciones de automóviles de Estados Unidos. Y se encuentran entre los socios más cercanos.

Por lo cual, la Cámara de Comercio de Estados Unidos respondió que el presidente de EU no debe abusar de la herramienta que suponen las investigaciones realizadas bajo el manto de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, porque al hacerlo sólo alienta a otras naciones a hacer lo mismo. “La administración debería considerar los efectos que estas tarifas tendrían en los consumidores y las empresas estadounidenses, y revertir el rumbo”, comentó Thomas J. Donohue. Los empresarios afirmaron que la industria automotriz de EU está prosperando como nunca antes, contrario a lo que argumenta Trump. “La producción se ha duplicado en la última década, exporta más que cualquier otra industria, y emplea a casi 50% más estadounidenses que en el 2011. Estas tarifas corren el riesgo de anular todo este progreso”.

Medida de presión, equivocada

Tarifas automotores, un balazo en el pie para Estados Unidos: STTAS

Si el gobierno de Donald Trump implementa un arancel de 25% a la importación de vehículos y autopartes, los efectos pueden ser negativos para la misma economía estadounidense y sus consumidores, porque se elevarán los costos y los países afectados aplicarán represalias en otros productos que venda Estados Unidos, afirmó Mirsha Saynes, director de la consultoría de comercio exterior STTAS México.

“La decisión del gobierno de Estados Unidos es preocupante, más por la percepción del uso de una investigación bajo la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 como medida para presionar a socios comerciales que por su efecto legal, ya que el efecto de lo primero es inmediato y puede distorsionar el comercio mundial, mientras que el segundo puede tardar hasta un año y su efecto será resentido más por los consumidores americanos”, comentó.

El especialista comentó que el primer “disparo” de la medida va dirigida a los autos procedentes de Europa (principalmente Alemania) y Asia (Japón y Corea); mientras que el segundo será dirigido para la renegociación del TLCAN, al ser México y Canadá el primer y segundo mayor exportador de vehículos a Estados Unidos, aunque tengan una excepción como en el tema del acero.

En entrevista, dijo a El Economista que el tema de la seguridad nacional no está argumentado ni quedará sustentado, porque la industria automotriz es un sector regional y la industria norteamericana está muy integrada.

“Al final, los efectos pueden ser negativos para la economía estadounidense, tanto para los consumidores como para la industria”, abundó Mirsha Saynes.

Por ejemplo, Toyota tiene 10 plantas en Norteamérica, 136,000 empleados y 1,500 distribuidores en sus economías. Los aranceles a las importaciones automotrices podrían perjudicar los empleos estadounidenses y elevar los costos del consumidor. 

Por Roberto Morales, 24 Mayo 2018

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