Acapulko Tropikal

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Acapulco ha terminado como una puta vieja frente a los jóvenes y llamativos destinos turísticos que se ofrecen en México y países vecinos.

Una infraestructura poco atractiva para los que hacen turismo responsable con el entorno ambiental, como el que exigen quienes gustan viajar en la actualidad y que buscan servicios de calidad.

Hay turistas, hay visitantes para Acapulco, pero son aquellos, que por dejarnos algunos pesos necesarios para la economía de sobrevivencia, también nos vienen a contaminar y a destruir lo poco que aún queda en pie con la complicidad de autoridades y “empresarios”.

Los beneficiarios del turismo en Acapulco son una especie de proxenetas, el Estado y la Iniciativa privada— eufemismo muy elevado para ubicar a este sector parasitario que es la oligarquía cevichera-—los que han asesinado a la gallina de los huevos de oro y hoy quieren revivirla con Alka–Seltze cuando lo que requiere es terapia intensiva para rescatarla.

¿Por que una ramera vieja? Uno, con dificultad encuentra clientes que le puedan ayudar a revitalizar su infraestructura y tiene que recibir a miles cobrando poco cuando podría recibir a pocos cobrando mucho. Estamos hablando de calidad en los servicios.

Dos, con las prisas del Tianguis, se realizaron acciones cosméticas, como tapar con tarros de maquillaje un rostro poblado de arrugas como son las vialidades y las fachadas de la ciudad.

La imagen física del puerto deteriorada por los años, la omisión de sus autoridades voraces de los tres ordenes de gobierno y empresarios turísticos insaciables usuarios del dinero público que trabajan acorde a la ley del embudo: solo para adentro y nada para el desarrollo social.

Tres, el puerto requiere una intervención quirúrgica total, que remplace cada unos de los órganos viejos por nuevos que sostengan este cuerpo adiposo y cansado que es del sector turístico porteño.

El ningún lugar del país y creo que tampoco del mundo durante casi 20 años se ha aplicado la misma política turística, por el mismo secretario, como es el caso de Guerrero y con los resultados que ya conocemos. Gobiernos del PRI y PRD han pasado y no se han dado visos de que ha habido cambios.

Declaración de amor al puerto

Astudillo, Adela y Luis Walton

El paseo del pescador en playa Manzanillo desde su creación, un lugar donde la gente de dinero que visitaba el puerto tomaba servicios de lanchas y de buceo, había pasado al olvido. Después se convirtió en un astillero, una piquera, un nido de delincuentes, un cementerio de lanchas como le llamó Adela Román.

Rodeado de barrios populares como La Candelaria, La Bodega, Inalámbrica, Pinzona, De La Playa, poco a poco Manzanillo, su playa y andador, dejo de ser un lugar seguro, carteristas y ladrones de poca monta asaltaban a visitantes para escabullirse por los laberintos de estas favelas acapulqueñas. Luego vino la sofisticación de la llamada delincuencia organizada y este lugar se hizo peligroso.

Desde principios de este años el gobierno del estado Héctor Astudillo y el ayuntamiento encabezado por Adela Román, decidieron someter a esta zona a terapia intensiva: en un mes se extrajeron de las oscuras aguas de la angosta bahía, un poco más de 60 toneladas de basura, es decir, neumáticos usados, latas y envases de bebidas tiradas al mar por lancheros y operadores de yates de las marinas vecinas.

Me dicen quienes lo hicieron que fue como quitar la espesa nata de un gran basurero que aún se encuentra bajo el fondo de esta agua oscura que no es azul como suele ser el mar.

Se remodelaron jardines, se construyó mobiliario y se luchó contra las inercias propias de los intereses creados de los mismo prestadores de servicio del lugar. Una renovación verdadera que da una imagen agradable a este lugar que ni el turista ni los locales veían. Un lugar donde prevalecía la suciedad y el miedo.

La inauguración

Centenas de acarreados presentes. La llamada sociedad civil acapulqueña que no llega a eso, sino a una masa plagada de intereses egoístas: empleados, activistas de partidos(PRI, MORENA y lo que queda del PRD), “empresarios” que hacen negocio con el gobierno, constructores, taxistas, busca chamba, porristas, lancheros, etc., etc.

Cada quien con su santo. En un inicio, el grupo más voluminoso, ruidoso, acompaña al gobernador Héctor Astudillo, bailadores de chilenas y chile frito incluido, recorren el barrio de Manzanillo tapizado de mantas, iguales todas como hechas por la misma máquina y en el mismo lugar, firmadas por ciudadanos agradecidos.

En otro extremo, como midiendo fuerzas de porras y de popularidad, Adela Román Ocampo con los suyos, la mayoría funcionarios que dejaron su familia para venir acompañar, gritar consignas y hacer este paseo dominical con y para su jefa. Una decena de cartulinas de color chingame la retina hablan de no haberse equivocado en su elección para la alcaldía.

En el primer grupo había de todo: el ex alcalde Luis Walton , originario del barrio La Bodega, camina con los suyos. Hasta él llega el sonriente senador priista Manuel Añorve quien le da alcance, le dice algo, le pide una cita y para retirarse hace señas de que le hablará por teléfono. El magnate porteño camina como si nada. Añorve va tras el gobernador, tras la foto, que lleva del brazo a su esposa, a quienes todos llaman Doña Meche.

 

Javier Taja de Cicaeg, a quienes algunos priistas ya ven como candidato a la presidencia municipal, trae lo suyo, lo que hace que Adela Román reconozca el empuje del joven secretario. Cada quien con su porra, como si estas dieran votos.

También esta Rafael Navarrete, quien da detalles de la obra realizada y confiesa “daba miedo trabajar aquí”.

Hay ausencias que triunfan en el presídium, no está el secretaria de turismo. Pero si están los diputados de Morena, Arturo Martínez, Mariana Guillen, Moisés Reyes Sandoval, Avelina López Rodríguez; López Sugia, el mismo Luís Walton y Javier Carranza, de civil, dejó la iguana verde de trapo en su casa pero no su prestigio, fue el más solicitado para las selfies . De todo como en botica.

En el público , rigurosamente ubicados, por los organizadores, los de siempre, los aplaudidores, los agradecidos, los que se quieren dejar ver por el Tlatoani, … y uno se pregunta estas 200 personas sentadas, de rostros sonrientes, son los únicos ciudadanos de Acapulco.

Pues no…aún decenas de viejas embarcaciones fondean en la pequeña bahía de Manzanillo que son un peligroso potencial de contaminación antes de que termine de destruirlas la marea. Más atrás ,los yates de los ricos, el club de yates y sus playas privadas a donde no llegó la apertura para espacios públicos.

De salida del lugar, entre los árboles que cubren las ramadas de estas cantinas que se hacen pasar por restaurantes una anciana habla con sus gatos. Una decena de animales que adoptó, alimenta, desde que las autoridades decidieron limpiar la playa de Manzanillo ¡Vivir para contarlo!.

Por Misael Habana de los Santos

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